lunes, 8 de junio de 2015

Antivacunas, un peligro social

   Despertamos estos dias con la espeluznante noticia de la aparición de un caso de difteria en un chaval de 6 años de Olot en la provincia de Girona. Como era de suponer el niño no estaba vacunado contra dicha enfermedad porque sus padres no lo consideraron oportuno. No vamos a entrar en los motivos exactos de dicha consideración.

   Se une este caso a la aparición en EE UU de un brote de sarampión, dicha enfermedad se consideraba erradicada en el pais desdes el año 2002, pero en el año 2014 aparecieron 644 casos y desde el 1 de enero del 2015 han aparecido más de 100 casos en 14 estados diferentes debido a un brote de la enfermedad en uno de los parques Disney en el pais.

   Existe sin dudarlo una relación causa-efecto entre el auge de los movimientos antivacunas y la aparición de enfermedades que se consideraban erradicadas (hacía 28 años que no hay ningún caso de difteria en España).

   Analicemos algunos de los ¿razonamientos? de los activistas de estos movimientos antivacunas entre los que podemos citar:
  • Las vacunas no funcionan y sólo sirven para enriquecer a las multinacionales farmaceúticas.
  • Son peligrosas y producen enfermedades.
  • Pueden provocar autismo.
  • Violan mis derechos individuales.
  • Llevan en sus composiciones productos peligrosos.
   Muchas de estas afirmaciones son absolutamente falsas y carecen del más mínimo rigor científico, otras son verdades a medias, el hecho de que las vacunas funcionan y salvan vidas es innegable para cualquiera que sepa un mínimo de historia y además es fácil establecer la relación entre los programas masivos de vacunación y la disminución en el número de casos de determinadas enfermedades infecciosas simplemente analizando cualquier estadística  o estudio serio al respecto.





   Las vacunas no son un negocio especialmente interesante para las farmaceúticas (representa alrededor del 4% de su facturación) existen medicamentos que son obviamente mucho más rentables, como el tratamiento de la hepatitis c por ejemplo.

   Uno de los argumentos más usados el "hecho demostrado" de que las vacunas pueden producir problemas por la toxicidad derivada de alguno de los compuestos que se usan como conservantes, concretamente el tiomersal (etilmercurio) usado en algunas vacunas como conservante y "responsable" de la elevada toxicidad de las vacunas, a pesar de que no hay evidencias demostrables al respecto, tal y como reconoce la OMS en ttp://www.who.int/vaccine_safety/committee/topics/thiomersal/questions/es/
   Muchas de estas páginas no tienen en cuenta que la ingesta de determinados pescados como el atún o pez espada pueden representar una fuente de metilmercurio (componente distinto del etilmercurio y mucho más peligroso debeido a su bioacumulación) mucho más peligrosa que una vacuna (que no lo incorpora).
Fuente: Grupo Hermes investigación en Anales de Pediatría

   En cuanto al tema del autismo, uno de los argumentos mas usados por los militantes antivacunas es el artículo publicado en 1998 por el doctor Andrew Wakefield en la revista The Lancet relacionando la aplicación de la vacuna trivalente con la aparición de autismo en los niños vacunados, el estudio no sólo adolecía de falta de rigor sino que además existía un conflicto de intereses de índole económico.    Fue desmentido en el año 2010 por la propia revista pero el daño ya estaba hecho. Actualmente se pueden encontrar algunas páginas de Internet que pretenden relacionar la prevalencia del autismo (su aumento) con el comienzo de los programas de vacunaciones masivas utilizando para ello algunas gráficas "curiosas". En el otro extremo existe una gráfica muy graciosa que demuestra claramente la relación entre el aumento de las ventas de comida biológica y el aumento de los casos de autismo. Al final uno siempre puede hacer un estudio sesgado o poco riguroso y relacionar lo que le apetezca. Además si hablamos de casos de autismo, en Reino Unido existe un estudio sobre prevalencia de Trastornos del Espectro del Autismo en Adultos que indica que la prevalencia no ha variado en los últimos 30 años y que por tanto no existe un aumento de nada sino una no detección de casos.

   En cuanto al tema de los derechos me acojo a lo que dijo  Jean Paul Sartre: "Mi libertad termina donde empieza la de los demás" y, si mi postura va a perjudicar a los demás no debería mantenerla. En el caso de la no vacunación de los niños, es obvio que el tema deja de ser personal para afectar a todas las personas que rodean al no vacunado, otro de los motivos es que la inmunidad de grupo desciende, por lo que las personas que realmente no se han podido vacunar por edad, motivos médicos o situaciones puntuales estarán mas expuestas.

   En cuanto a la posible toxicidad de las vacunas me remito a cualquiera de los multiples prospectos de cualquiera de los muchos medicamentos que usamos a diario sin plantearnos su posible toxicidad, la aspirina, por ejemplo presenta entre sus posibles efectos adversos la hepatotoxicidad, nauseas, vomitos, asma...El paracetamol presenta una hepatotoxicidad elevada y así podríamos seguir. Sin embargo todos usamos este tipo de fármacos porque los beneficios obtenidos son mucho mayores que los riesgos corridos, en este sentido las vacunas llevan demostrando su efectividad en ese aspecto desde hace muchos años.

   Resulta curioso y poco defendible una Teoría de la conspiración en la que la mayoría de la comunidad científica, los gobiernos de todos los paises, la OMS, los profesionales de la medicina, la gran mayoría de los padres del mundo están comprados y ¡pagados! por la industria farmaceútica para mantener el super negocio de las vacunas (triple vírica del laboratorio Aventis-Pasteur en jeringa precargada 2,59€ vs Sovaldi, tratamiento para la hepatitis c, 67000€ por persona en EEUU).

   Personalmente y con respecto al caso de Olot solo espero que el niño se recupere sin ningún tipo de secuela, que sus padres reflexionen sobre la utilidad de la experiencia y que además, el caso sirva para que la sociedad y los antivacunas reflexionen sobre su postura. Una persona puede creer que el hombre ha estado en la Luna, comer transgénicos, vacunarse, no creer en las abducciones extraterrestres ni en el caso Roswell, pasar de la astrología, recurrir a la medicina científica y despreciar la homeopatia como solución terapéutica, no recurrir a la energía de las pirámides y otro montón de cosas por el estilo y no por ello vivir engañada por el sistema ni ser más crédula que todos los conspiranoicos del mundo.

   Para terminar os pongo el enlace al blog de Tara Hills, una madre norteamericana que explica su propia experiencia desde la postura antivacunas, a la vacunación de sus hijos después de que todos ellos (7) enfermaran de tosferina a la vez:


http://thescientificparent.org/learning-the-hard-way-my-journey-from-antivaxx-to-science/



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